jueves, 8 de octubre de 2009

Joint Venture, una aplicación con Irán y Venezuela

Joint Venture. De acuerdo con la definición de Wikipedia, joint venture es un tipo de alianza estratégica que supone un acuerdo de inversión conjunta - capital, recursos, knowhow - a largo plazo entre dos o más personas jurídicas, para la consecución del objetivo común. Esta alianza no implica la pérdida de identidad de las partes, por lo que no tiene por qué constituirse una entidad legal separada. Bajo esta definición, los gobiernos de Irán y Venezuela han definido un joint venture para convertirse en potencias atómicas a nivel mundial.

Chávez es uno de los principales estrategas de la actualidad mundial y esta alianza con el gobierno de Ahmadineyad plantea para Venezuela las bases de un sólido royecto político, financiero y armamentista en la Región.

En febrero de 2009, los gobiernos estadounidense, inglés y francés presentaron informes de inteligencia de Occidente indicando que Venezuela cuenta con una vasta reserva de uranio que es exportada, clandestinamente, a Teherán en vuelos semisecretos semanalmente.

El informe sugiere que estas “exportaciones” sólo podrían tener un destino: la fabricación de armas nucleares, aunque los iraníes aseguren que el objetivo final es la generación de energía.

Con esto, parecería que el uranio utilizado en las plantas iraníes procedente de Venezuela va más allá de transacciones económicas. Los acuerdos secretos entre Chávez y Ahmadineyad constituyen un verdadero joint-venture encaminado al desarrollo de armas nucleares para los arsenales de ambos países. El objetivo venezolano no es vender uranio, sino convertirse en un poder nuclear.

Esta alianza funciona así: Venezuela entrega el uranio a Irán y adquiere material electrónico para la fabricación de misiles teledirigidos, además que sirve como puente de transacciones financieras para Irán ya que éste no puede comprar material relacionado a la fabricación de armamento debido al embargo impuesto por la ONU.

Irán, por su parte, aporta el knowhow sobre el uso de esta energía – nuclear - y la elaboración final del proyecto. Un joint venture para que las dos naciones se conviertan en potencias atómicas.

Definitivamente esta alianza potencializa la influencia de Chávez en la Región, desde la intimidación a países vecinos hasta la continuación de su proyecto de conquista en el hemisferio, siempre que sea antioccidental.

Haciendo historia, cuando Fidel Castro solicitó a Moscú la destrucción de Estados Unidos con un ataque nuclear en 1962, la URSS le explicó al comandante algo bastante obvio: el ataque nuclear afectaría a todo el mundo y sencillamente Cuba sería desintegrada. No era decisión de Castro desarrollar o no armas nucleares en Cuba, primero, porque la URSS no se lo permitió a ninguno de sus satélites; y luego, porque la isla carecía de recursos económicos, aunque contaba con el talento científico.

Castro se puede lamentar sobre esto, pero tiene la oportunidad de no repetir el error de la pasividad con Venezuela, quien posee recursos económicos suficientes y el respaldo científico e ideológico de Irán para hacerse de un arsenal nuclear, que lo hará invulnerable y temido.

Con esta tesis, Chávez deberá entender que la subsistencia del socialismo del siglo XXI se dará en la medida de que Venezuela disponga de armamento nuclear. El Coronel podría no ser tan genial como Castro, pero es un buen estratega, si se dan las cosas, estaríamos camino a una no muy lejana Guerra Mundial.

jueves, 1 de octubre de 2009

Venezuela-Irán, el "duo de la historia"

Venezuela está ayudando a Irán a desarrollar armas nucleares. El régimen fundamentalista iraní está instalando una base en Latinoamérica. Suena preocupante cierto?
El escenario, con las distancias del caso, es similar a la crisis de los misiles de 1962 con Cuba, sólo que en esta ocasión con bases nucleares iraníes en Venezuela. Revisemos algunos datos:

* Venezuela mantiene estrechos vínculos con grupos terroristas de Hamás y Hezbollá respaldados por Irán. Chávez lo pregona en sus cadenas radiales.
* Venezuela es uno de los pocos países del mundo que vota en contra de las sanciones de las Naciones Unidas contra el programa nuclear de Irán.
* Ahmadineyad aseguró que ambos países han creado un ``eje'' contra Estados Unidos.
* En el 2008 ambos países firmaron un acuerdo de apoyo militar y existen asesores militares de Irán en Venezuela, dato confirmado por el Ministerio de Defensa venezolano.
* Chávez, el mes pasado, anunció que se está negociando con Irán la creación de una ``villa nuclear'' en Venezuela.
* Venezuela tiene reservas estimadas en 50,000 toneladas de uranio no explotado, y podría estar comenzando a extraer uranio para Irán.
* Irán abrió en Caracas el Banco Internacional de Desarrollo (BID), una filial independiente del Banco de Desarrollo de Exportaciones de Irán.
* Venezuela tiene un sistema financiero que, con la ayuda de Chávez, puede ser utilizado por Irán para evitar las sanciones económicas internacionales.

Lo siguiente es especulativo pero no amarillista: al parecer, los iraníes han encontrado en Venezuela un aliado perfecto, Chávez. La situación geográfica de Venezuela es ideal para construir y almacenar armas de destrucción masiva lejos del Medio Oriente y de los ojos de la comunidad internacional.
Todo esto pinta como la crisis de los misiles en Cuba en 1962. Obama en los zapatos de Kennedy y Chávez haciendo el papel de Fidel Castro, solo que con mucho más dinero, poder y arrogancia y mucha menos estrategia e ideología política. El peligro, el mismo.

Los tiempos cambian, los idiotas rotan.

domingo, 20 de septiembre de 2009

Chile y su economía abierta, Ecuador y su retórica


Acabo de leer el Informe Mundial 2009 sobre Libertad Económica. Ecuador ronda el puesto 120 y Chile está en el lugar número 5 de 141.

¿Qué diferencia a estos dos países? Ecuador ha visto descender puestos desde 2007(112/141) mientras que Chile ha venido escalando desde el número 71/72 en 1975, al lugar número 5/141 en 2009, inclusive por encima de los EE.UU.

En Chile, desde 1975, ha venido ocurriendo un fenómeno económico llamado la revolución chilena, y no es la “revolución ciudadana” de Correa ni el “socialismo del siglo XX1” de Chávez, sino que es una revolución que implica un cambio radical, integral y sostenido hacia la libertad económica y política. Lo más importante: funciona y los chilenos lo pueden demostrar.

Chile duplicó la tasa histórica de su crecimiento económico a un promedio de 7% anual, entre 1984 y 1998; redujo drásticamente su pobreza (del 45% al 15%), introdujo las reformas clave para llegar a ser un país desarrollado, restauró un gobierno limitado y el estado de derecho, y finalmente trajo una democracia estable.

Ahora que acabamos de celebrar en Ecuador, el Bicentenario de nuestra independencia, con Quito, “Luz de América”, en donde se gestó el Primer Grito de la Independencia para América Latina, parecería que en Chile también se dio el “primer grito” pero de la revolución económica.

En la década de 1970, Chile fue una de las primeras economías del mundo en desarrollo en poner a prueba conceptos tales como la desregulación de la economía, la privatización de empresas estatales, liberalización de los precios del control gubernamental, y la apertura del mercado interno a las importaciones. Muchas de esas ideas se proyectaron hacia toda América Latina y al resto del mundo y siguieron siendo pioneros, en 1981 Chile privatizó su sistema de seguridad social, planteando que el dinero de cada trabajador es altamente capitalizado y diversificado. En Chile, cada trabajador es un pequeño capitalista.

En Ecuador se formó la Asamblea Constituyente, figuras políticas (y no necesariamente técnicas ni académicas) para crear la nueva Constitución. En Chile hicieron lo mismo, pero con personas más técnicas que políticas y, en 1980, se creó una nueva Constitución, con un itinerario concreto para la restauración plena de las libertades políticas. Ambas Constituciones fueron propuestas a sus respectivos pueblos y aprobadas en un referéndum.

En Chile, durante la década de 1980, se crearon las "instituciones de la libertad" —un Banco Central independiente, un Tribunal Constitucional, canales de televisión y universidades privadas, leyes de registro electoral, partidos políticos, entre otros— que sustentan y hacen posible una democracia al servicio de una sociedad libre. En Ecuador, Correa hace exactamente lo contrario.

Desde la entrega del poder de la Junta Militar en 1990, Chile ha tenido cuatro gobiernos de centro izquierda y, a pesar de retrocesos puntuales en materias macroeconómicas que han disminuido el ritmo de crecimiento y elevado el desempleo, la esencia de las reformas de libre mercado ha sobrevivido intacta. A este paso, Chile será un país desarrollado para el 2018. La Carta Fundamental de 1980 sigue siendo la ley suprema, y se le ha perfeccionado con ajustes consensuales entre todos los partidos representados en el Congreso.

El gobierno de Correa ha hecho cosas similares al fenómeno chileno, Constitución nueva, planes de desarrollo social, reformas de mercado, ajustes entre los partidos políticos en el Congreso y hasta plan estratégico de gobierno para el 2018. La diferencia está en que Chile le tomó 34 años este proceso, rotó su poder y pueden demostrar sus resultados con cifras, mientras que en Ecuador, el proceso lleva 3 años y todo indica que el poder no va a rotar y las escuetas cifras que pretenden demostrar su funcionamiento cada vez son más limitadas.